viernes, 11 de marzo de 2011

O

Estoy jodida.
Me gustaría vomitarles, llenarles la cara de sangre y saliva. Embadurnarlos. Y decir, ¿qué tal te sientes ahora, que conoces el sabor de mi garganta, el azufre de mi bilis verde? Quiero ver cómo lo lames de tus dedos.
Quisiera escupirles, sí, y secar así mi boca.
Abofetear esa piel de mármol, retorcer sus dedos, como hago con los míos cada noche.
Arrancar sus brazos, dejándolos inválidos y huérfanos. Cortar sus lenguas. Callarlos.

Soy incapaz.

Sueño con arañarlos en silencio,
y que no pudieran volver a casa.

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