martes, 22 de febrero de 2011


He cortado mis dedos,
ya ni siquiera tengo huellas propias.
Las ramas agarran mis tobillos,
todo es más fácil si no existe mi voz.

7 comentarios:

  1. La voz de María no se extingue. A veces nos parece que están lejos los tobillos. Eso es todo.
    Muá

    ResponderEliminar
  2. No existir es fácil.

    Lo difícil es admitir que existimos.

    Y tenemos voz.

    ResponderEliminar
  3. Uy qué pesimistaaaa... creo que nunca estarán de más voces como la tuya. Quizás si faltaran otras nadie las echaría en falta pero la tuya, no!! :)

    ResponderEliminar