jueves, 1 de julio de 2010

Bienvenido a la ciudad.


La ciudad es una guerra de andenes. Las carreteras aúllan, sucias por las ruedas que llevan en sus hombros. Hace calor. Mucho calor. Tanto que quema. Pequeños gatos nos agreden asustados por las agujas. Nos cruzamos con siluetas burtonianas fumando en los estanques. Andando bajo esta lluvia de rayos que nos da una oportunidad en el ahogo metálico de estos días. Pensamos en sábanas de flores con helado y café, para los días de descanso en el dormitorio.