martes, 26 de enero de 2010

Levántate y anda.

El papel diapost no corta la carne, a pesar de todo, pero se diluye en esputos de mal agüero si uno lo deja a la vista de falsos profetas.

No,
no conseguiste destruir lo poco que quedó de Tar.
Otros vinieron a buscarme tras de ti, ensuciaron mis rodillas.
Otros llegaron, con sonrisas de acero y miel para quebrar mis manos.
Pero cuidé la nieve de mi bola invernal.

Y fue entonces que se rompieron las varillas, una mala tarde de agosto congeló la luz, las cuerdas y las lágrimas. Partió mi cuidador hacia otro reino, dejando descubierta y sin abrigo mi nuca. Tu ni siquiera viniste a blasfemar, no quisiste saber nada de lo que se había destruido.

Hay días que consigo no oírte tras la piel naranja, enterrado entre las minas de carbón que inyecto en mis lápices, en mis dedos. Días en que el metacrilato no arde, las líneas son claras, y algunos, incluso, consigo sonreír a las agujas.

Cuatro años después,
sigo en camino, buscando la esperanza,
nadando entre las tintas que confeccionaron nuestras ropas.
Sola,
completamente
sola.

Te equivocaste de blanco, de carnero,
y aún lucho por no darte la razón.

viernes, 22 de enero de 2010

Samsa


Una mañana, al despertar de un sueño agitado, un horrible insecto se encontró en su cueva transformado en Gregorio Samsa. Le dio muchísimo asco.
Samsa, o mejor dicho, el bicho, recuerda que, salvo en su apariencia semihumana, sigue siendo un bicho, que pertenece a una familia de bichos;su naturaleza estaba dividida. No podía traicionarlos, por más bichos que fueran. Su parte humana le pedía pisar a esos bichos, y su parte bicho los quería salvar. Terminó dándose un golpe en un ojo.
En ese momento apareció la madre del bicho y, al verlo con la apariencia de Samsa, salió corriendo mientras gritaba "¡Socorro, un hombre!". Samsa entendió perfectamente el asco de su madre: ella también le daba asco a él. Eran lo que se dice un familia tipo. "No debo sentir vengüenza de que mi madre/hijo sea un bicho/humano" -pensaron los dos al mismo tiempo-. En ese momento, a Samsa se le cruzó una idea por la cabeza: ¡No tendría complejo de Edipo! ¡No podía tenerlo con un horrible bicho! Cargaría con la vergüenza de ser el único de su generación sin ese complejo. Aunque, por más que tuviera seis patas, ella era su madre.
A la mañana siguiente, Gregorio Samsa, después de un sueño agitado, despertó convertido en un horrible mueble para el televisor. 

Copyright, Jorge Maronna y Luis M. Pescetti

martes, 19 de enero de 2010

La chica del autobús

Creo haberla confundido con un animal mitológico.
Una sirena, quizás una esfinge, con sus piernas cruzadas en aspa sobre las ruedas gigantes. El pelo cayendo en sus mejillas, las uñas negras, perdiéndose entre las hojas de un libro con olor a tiempo. Su piel blanca reflejaba la luz, sus ojos la descomponían. Esos, que de repente ha alzado punzando mi piel, sorprendida en el escrutinio embobado de la suya.

La nínfas llevan pesadas botas en su camino hacia el oeste, entre humanos extraños y carteras de colegio, quienes las descubren quedan con el iris hecho añicos, el estómago, vacío para siempre.

lunes, 18 de enero de 2010

Seventeen

Juego a despistarme.
Me enfado con el calendario
por los golpes que no avisó.

Cinco años después de liberar Varsovia,
mis abuelos se besaban frente a un Cristo de madera.
De pie sobre agujas, soplándole al novio las respuestas,
miro un cadáver. Leo poemas sobre Dios y el amor,
mientras me quedo sin canciones,
mientras se va la luz en mi pequeño rincón.

jueves, 14 de enero de 2010

Afonía



¿Hasta dónde pretendes que mi voz te lleve? Escribo en los espejos la manera de mover tus dientes, recibo cada gota como el vino que una vez curó. Rechinan los cadáveres en ventanas cubiertas de frío, me quedo en el invierno entre las sábanas de arroz.

Si abrieras mi garganta sabrías que él tampoco me esperó.

lunes, 11 de enero de 2010

Clock

I'm living untimed
I'm going nowhere

Catch the clock on time, catch the thief.

domingo, 10 de enero de 2010

Prismas

Lo blanco no es la nieve,
es nuestro iris ante ella.

jueves, 7 de enero de 2010

Fin de fiesta

No quiero más comida,
ni más papel de regalo.

Ahora
solo
busco

dormir.


Que venga mi nana sin letra.

lunes, 4 de enero de 2010

Arena II

No es verdad que no quiero querer más,
guardo el mar en un bote de aguarrás,
cúrame con tus dedos,
llévame a tu lado ...
[...]


El viento tras los cristales,
enero de un nuevo frío.

Reescribo poemas de un tiempo que ahora siento antiguo y en desuso, cubierto de polvo y piezas de desguace.

Riberas aterrazadas de verdes luces de arena,
la luz de la mañana a través de los hierros,
besos de metal, coches usados,
mariposas de nieve, amapolas de agua y cebada.

Reescribo el pasado buscando el presente, y un futuro, que me recuerde quién soy y me sonría de nuevo. Como un día el destino en la barra de un bar.

(Arena I)

[...]tiñó una casualidad,
de color de amapola
y se sentó con cuidado ...
... a mi lado, ya no está.


Maga, Agosto esquimal.