lunes, 13 de diciembre de 2010

La marca del gato






Nadie denunció su desaparición. 
Apenas una leve dedicatoria 
antes de un golpe de estado. 
Apenas 
una sonrisa, 
un lo siento 
al volver a casa. 

Se echó de menos un cartel con letras de palo. 

Dicen 
que los muertos no se pueden defender.

Él decidió quedarse
entre las ruinas. 
Cuando el palacio se caiga, 
cuando ya 
no quede nada, 
nos tocará la nuca 

diciendo adiós. 

2 comentarios:

  1. Creo que los muertos se defienden por sí solos dentro de nosotros mismos.

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  2. Amén. Descanse en paz.

    (Dios, que duro...)

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