La maison en petits cubes, Kunio Katô
El agua nos llegó a los ojos.
Escalamos nuestros muros salvando los retratos
pero era tarde, se deshacían con el roce de los peces.
Buceé entre aquellos restos hasta llegar a la tierra,
encontré nuestro árbol y tu risa entre sus sombras.
El agua nos llegó a los ojos,
y ahora que no estás me sobran los ladrillos.

punta
ResponderSuprimirde
ojos
los
(abrazo)
La lluvia hace estragos, sin duda.
ResponderSuprimirLos dos últimos versos son alucinantes.
ResponderSuprimirYa sabes que me encantas.
Supongo que, despues de tanto todo,
ResponderSuprimirlo más importante sería
el repertorio de burbujas provocadas por su risa.
Sin duda, ha mercido la pena la espera.
ResponderSuprimirIncreíble.
Final de piedra.