domingo, 23 de mayo de 2010

Meta.amor.foso.


Mi olor está cambiando. Me acerco la ropa a la cara, cambio la postura, duermo, me masturbo. Mi pelo huele a tabaco y a fruta, pero no mi piel, tampoco mis manos. Cada poro supura una melodía diferente, tengo cicatrices de cristal, que suenan a agua y a lazos. También mis uñas se confunden con el cauce de los ríos. Este olor mutado va camino de no ser solo mío. Mezclarse con otros jugos y lágrimas, destilado por las sábanas que habitaré. Sabe a hormonas, es viscoso, y si lo miras parece azul ultramar. 

3 comentarios:

  1. Veo que te has traído el olor de Almería impregnado...

    bs.

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  2. Q, el de Almería y el del gel de chocolate de casa de mi amiga.

    O, tu si que me dices cosas ca' vez que pasas por aqui, guapo!

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