jueves, 13 de mayo de 2010


Huelo mi piel de alcohol, mi escote, cubierto por las sábanas que nunca compartí. Limpias, nuevas, vacías aún de tu cuerpo y tu sudor. Dibujo flechas en mi cuerpo que llevan a mis sombras, que te guíen por este desierto blanco desconocido para ti. Para ayudarte he urdido mi propio plan, que una tu boca y mi corazón, para que lo beses o, finalmente, te lo comas.
Te siento tras de mí, corpulento y protector, soplándome los hombros, besando mis cartílagos. Me falta la paciencia, el tiempo, para medir la presión de mis muñecas, para radiografiarme el alma y presentarla como prueba, y que me condenes a no soltarme nunca. 

4 comentarios:

  1. Si ya se sabe, con las sábanas limpias uno duerme muy a gustito.

    :P

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  2. tulsa canta alguien viene a por lo suyo, puedes oirlo respirar

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  3. A vuelapluma:

    Lo huelo,
    me penetra el olor de tu piel,
    el escote blanco y nuevo
    que escolta el pudor de las sábanas.
    Sigo las señales
    de ese territorio virgen
    que me llevará al beso
    y al más flamante canibalismo.

    Le he propuesto un pacto a la distancia
    y hemos acordado
    que mi corazón sea el fiscal
    que proponga tu condena.


    Todos los besos.

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