domingo, 21 de marzo de 2010

La princesa y el enano.

Todos los espejos de la casa andan rotos,
como pétalos congelados poblando las habitaciones.

Desmembrado el cielo, y ya sin luz, deseo
quemar este papel de enano que no cuestioné,
cambiar el corazón de la princesa por uno de mis dos ventrículos.

2 comentarios:

  1. Pétalos vidriados
    y vidriosos,
    punzantes hojas vítreas
    de frío
    y filo
    en el abismo
    de cada uno.
    Enano,
    princesa...
    cada uno.

    ;)

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  2. si ya... pero la historia es dejar de ser el puñetero enano...

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