viernes, 22 de enero de 2010

Samsa


Una mañana, al despertar de un sueño agitado, un horrible insecto se encontró en su cueva transformado en Gregorio Samsa. Le dio muchísimo asco.
Samsa, o mejor dicho, el bicho, recuerda que, salvo en su apariencia semihumana, sigue siendo un bicho, que pertenece a una familia de bichos;su naturaleza estaba dividida. No podía traicionarlos, por más bichos que fueran. Su parte humana le pedía pisar a esos bichos, y su parte bicho los quería salvar. Terminó dándose un golpe en un ojo.
En ese momento apareció la madre del bicho y, al verlo con la apariencia de Samsa, salió corriendo mientras gritaba "¡Socorro, un hombre!". Samsa entendió perfectamente el asco de su madre: ella también le daba asco a él. Eran lo que se dice un familia tipo. "No debo sentir vengüenza de que mi madre/hijo sea un bicho/humano" -pensaron los dos al mismo tiempo-. En ese momento, a Samsa se le cruzó una idea por la cabeza: ¡No tendría complejo de Edipo! ¡No podía tenerlo con un horrible bicho! Cargaría con la vergüenza de ser el único de su generación sin ese complejo. Aunque, por más que tuviera seis patas, ella era su madre.
A la mañana siguiente, Gregorio Samsa, después de un sueño agitado, despertó convertido en un horrible mueble para el televisor. 

Copyright, Jorge Maronna y Luis M. Pescetti

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